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La obesidad se puede definir como un acúmulo excesivo de grasa corporal que se traduce en aumento de peso, aunque no todo aumento de peso se debe al incremento del tejido adiposo.
En condiciones normales, el organismo posee mecanismos complejos encargados de mantener un balance energético adecuado. La energía se almacena en forma de tejido adiposo porque es el que puede acumular más cantidad de energía química (1 gr. de tejido graso almacena 9 Kcal.). Asi, el individuo puede disponer de unos depósitos adecuados de grasa-energía que le permiten desarrollar las distintas funciones vitales.
La obesidad refleja un desequilibrio entre la ingesta energética y el gasto calórico.
Existen diferentes métodos para evaluar la grasa corporal. La antropometría es el método más empleado tanto en la práctica clínica como en la investigación epidemiológica. El Indice de Masa Corporal (IMC) es uno de los indicadores recomendados para clasificar la tipificación ponderal.